Los textos son siempre muy duros. "Sentimos tener que informaros del fallecimiento en la tarde de ayer de Enrique Alcat." No tienes tono, no hay contexto. La pantalla del móvil no ayuda mucho. El buzón del correo anticipa la noticia, antes de leer el contenido. "Fallece Enrique Alcat." No hay lugar para la duda, no hay sitio para el matiz. Un dolor inmediato, profundo, sin anestesia.
Me pilla en clase. En el descanso. La maldita instantaneidad. Conteniendo las lágrimas, les cuento a mis alumnos que he perdido a un amigo, a un compañero, a un maestro. "La vida es eso que sucede mientras estás ocupado en otra cosa", decía Lennon. "Si vives cada día pensando que será el último, algún día tendrás razón", se repetía Jobs. Ayer, Enrique tuvo razón.
Enrique Alcat
Debe ser duro morirse en la plenitud de la vida. Debe ser duro saber que te mueres. Imagino a Enrique haciendo sus maletas. Con discreción, con mimo, con elegancia. No sé si uno se muere como vive, pero Enrique lo hizo.
Tuvo tiempo de ver su último libro. Le adelantaron veintiséis ejemplares. Firmó veintiséis ejemplares. "Después te digo, con la agenda en mano, a quiénes hay que mandar estos veintiséis ejemplares firmados". No le dio tiempo de hacerlo. Le llamaron antes. Con las maletas hechas, se fue. Sin alharacas, sin estridencias, sin quejas. Como era. Así se murió Enrique. Con proyectos por delante. Firmando libros.
Es un día gris de invierno. Está lloviendo y el frío se te mete
en el cuerpo. En el aparcamiento abundan los huecos y puedes aparcar cerca de
la puerta. Cruzas la cafetería en un instante, como si fueras más ligero. Las
palmeras de chocolate reposan dulcemente, mientras esperan otro día, a ver si
hay más suerte. No tienes que hacer cola en Reprografía, por lo que te demoras buscando
la página que querías fotocopiar. El ascensor espera que alguien le llame.
Cuando llega no tienes que hacerte un hueco. Miras el indicador de sobrecarga,
que enmudece. Al salir, ves a la bedela al otro lado del pasillo, pues nada, ni
nadie te lo impide. Cuando te quieres dar cuenta has terminado tu consulta en
Secretaría. Al funcionario de turno le gustaría que siguieras un rato más allí,
dándole la conversación que hoy le falta. Llegas a tu despacho por un pasillo
oscuro, vacío de compañeros. La cuenta de correo descarga rápidamente los escasos
mensajes del servidor. No tienes ninguna clase que preparar porque no tienes
clases. El calendario académico te dice que todavía estamos en el parón de febrero y
que, los alumnos, aún tardarán días en venir. Te encuentras a uno
por la escalera y te entretienes hablando con él, más allá del saludo de rigor. Piensas que un profesor no es un profesor si no tiene alumnos.
Te ilusionas pensando en el nuevo
grupo y en ver sus caras del primer día, cuando llenen el aula vacía. El buzón de correo echa humo y el
pasillo está alborotado con los que esperan su tutoría. La enorme cola sale de
Secretaría, llena de preguntas y dudas. El ascensor se eterniza hasta que llega. Viene pletórico de chicos y zumba por
la sobrecarga. Piensas en volver luego, cuando se pase el jaleo de apuntes y
trabajos que saturan Reprografía. En la cafetería, el ruido es ensordecedor. Se han acabado los pinchos de tortilla y la máquina se ha quedado, otra vez, sin cambio. Hay alumnos que ya se han puesto en la fila, esperando hambrientos a que
abra el autoservicio. Te agobias cruzando la marea de gente y pensando en dónde
aparcaste tu coche. Abres la puerta, taponada por los chicos que fuman bajo el alero. Fuera llueve y hace mucho frío. Es un día gris de invierno.
Video de la conferencia de Pedro J. en #NewPaper (UCM)
Hoy, jueves 30 de enero de 2014, la noticia se ha confirmado en la red: Pedro J. Ramírez deja El Mundo. Termina una etapa que comenzó el lunes 23 de octubre de 1989 con una carta: "El Mundo es suyo". Por su indudable interés hoy, reproducimos a continuación ese texto.
EL MUNDO es suyo
PEDRO J.
RAMIREZ
EL MUNDO, 23/10/1989
Los promotores
de EL MUNDO que hoy abrimos por primera vez esta cancela de papel no nos
limitamos a decirles «pasen y vean» como quien -pensando en hacer taquilla-
seduce a un transeúnte con aspecto de inquilino ocasional. Lo que estamos
proponiéndoles es que se instalen y tomen posesión de algo que les pertenece.
EL MUNDO es un nuevo periódico para una nueva generación de lectores. Haciendo
honor a su nombre y a sus fuertes lazos con algunos de los mejores rotativos
europeos, EL MUNDO proyectará una visión global, cosmopolita y sofisticada de
los nuevos problemas de la Humanidad.
Este
periódico no será nunca de nadie, sino de sus lectores. EL MUNDO no servirá
jamás otro interés sino el del público, porque el verdadero titular de la
libertad de expresión no somos los periodistas -menos aún los «amos» de los
periódicos- sino el conjunto de la ciudadanía.
EL MUNDO no
tiene «amo», y por eso jamás utilizará la información como elemento de trueque
u objeto de compra-venta en el turbio mercado de los favores políticos y
económicos. Toda noticia de cuya veracidad y relevancia estemos convencidos
será publicada, le incomode a quien le incomode. Toda investigación
periodística, alentada por el derecho a saber de los lectores, será culminada,
le pese a quien le pese. En este periódico no habrá tabúes, ni cotos vedados,
ni zonas de sombra, ni sanctasanctorums. Si alguien pretende hacernos pasar por
el aro, como a tantos otros, que abandone desde hoy toda esperanza.
EL MUNDO
será en la práctica de sus lectores porque los trescientos accionistas que
hemos constituido su capital social lo hemos hecho concurriendo a un proyecto
cuyas reglas del juego están nítidamente definidas de cara a garantizar la
independencia del periódico.
EL MUNDO
será en la práctica de sus lectores porque el bloque promotor del periódico que
es titular del primer paquete accionarial y tiene encomendada la gestión del
empeño lo integramos un largo número de profesionales, unidos por una idea
común: el ejercicio del periodismo es un fin en sí mismo, y no un medio para
acceder a ninguna otra plataforma de lucro o vanidad social.
EL MUNDO
será en la práctica de sus lectores porque tanto los reglamentos de la Sociedad
como el Estatuto de la Redacción que inmediatamente entrará en vigor han sido
diseñados para que los derechos y deberes de todos cuantos participamos en el
periódico queden puestos al servicio del compromiso que, en calidad de meros
intermediarios, adquirimos ante los ciudadanos.
EL MUNDO
será en la práctica de sus lectores porque, en concordancia con todo lo
anterior, la opinión del público será recabada de manera regular y constante.
Si a finales
del siglo pasado los redactores de «El Liberal» proclamaban jubilosamente su
independencia al grito de «Nos pertenecemos, somos de nosotros mismos», una moderna
concepción del derecho a la información y nuestros propios ideales nos impulsan
a decirles humildemente: «Les pertenecemos; somos de todos ustedes».
Es hora de
que los medios de comunicación dejen de responder a la prepotencia del poder con
su propia prepotencia. EL MUNDO nace en un momento en el que arrecia en todas
partes el debate sobre la titularidad del poder de informar, centrado tanto en
la perenne tentación expansionista de los más diversos gobiernos como en la no
menos preocupante concentración de la propiedad de los medios.
Ambos
fenómenos están quedando de relieve en esta España actual, en la que el inmoral
culto del dinero ha provocado tantas metamorfosis y en la que un Gobierno
todopoderoso ha tenido la habilidad de reservar a su criterio discrecional
importantes decisiones que, como las concesiones de radio y televisión o las
autorizaciones de inversiones extranjeras, afectan decisivamente al futuro de
las empresas periodísticas.
¿Qué
libertad de crítica puede tener un medio informativo si durante largos periodos
de tiempo sus propietarios se encuentran pendientes de una resolución del
Consejo de Ministros? ¿Qué mecanismos de defensa le quedan a la sociedad cuando
aquellos individuos a quienes la ruleta del destino o su propio don de la oportunidad
han convertido en depositarios del derecho a la información de los demás
incurren en la humana flaqueza de supeditar el cumplimiento de su función
social a intereses materiales más o menos confesables?
Afortunadamente,
la nueva tecnología ha venido a paliar el creciente clima de insatisfacción
ciudadana ante la «docilidad inducida» de buena parte de los medios
establecidos y en la mayoría de los países occidentales están surgiendo
iniciativas como ésta, con el propósito de ampliar el pluralismo y restituir a
la sociedad su capacidad de elegir entre opciones esencialmente diferentes.
Quienes
tengan por costumbre comprar la información al peso, como si los quioscos
fueran tiendas de ultramarinos o los periódicos elixires del repertorio de esos
charlatanes de feria que siempre ofrecen «más por menos», no estarán entre
nuestros lectores. Tampoco quienes busquen en la prensa sensacionalismo zafio y
escándalos baratos. Mucho menos quienes, uncidos a la noria del conformismo,
acepten como «normales» todas aquellas injusticias, desigualdades y
restricciones de la libertad que en la sociedad española -según la definición
brechtiana de las cosas- tan sólo son, por desgracia, «habituales».
EL MUNDO
será un órgano radical en la defensa de sus convicciones, pero moderado y
sereno en la exposición de sus argumentos. Jamás recurrirá al insulto ni a las
descalificaciones personales. Si alguien nos agrede, sólo contestaremos a los
hechos con palabras. Procuraremos que la nuestra sea siempre la voz de la
razón. Nuestros editoriales tratarán de convencer antes que de conmover.
Seremos
intransigentes en cuanto afecte a los derechos humanos, las libertades
públicas, la dignidad de los consumidores, el respeto a la opinión de las
minorías y la defensa del medio ambiente frente a la estupidez o la avaricia.
Intentaremos hacer buena esa visión filantrópica según la cual un periódico
debe confortar a los afligidos, pero tampoco vacilaremos cuando nuestra demanda
de reformas suponga afligir a quienes de manera más confortable, y a menudo
insolidaria, viven.
Creemos que
la democracia española precisa de un profundo impulso regeneracionista que
restituya a los ciudadanos el ejercicio práctico de la soberanía popular,
secuestrada por las camarillas dirigentes de los grandes partidos y por los
grupos de presión económica. Para ello abogaremos indesmayablemente por la
aplicación de medidas concretas que sirvan para llenar de contenido los
derechos de participación política.
El camino
será largo y difícil. En diversos momentos de la etapa fundacional de EL MUNDO,
sus promotores nos hemos aplicado a nosotros mismos aquel cuento con que el
presidente Kennedy, evocando escenas de su infancia, describía la carrera
espacial. Explicaba que su mayor diversión consistía en juntarse con un grupo de
amigos y empezar a correr campo a través, sin que nada pudiera detenerles:
«Cuando encontrábamos una pared demasiado alta, nos quitábamos la gorra y la
tirábamos al otro lado, para que no nos quedara más remedio que saltarla».
En el
complejo mundo que viene, la búsqueda de la felicidad y la justicia requerirán
de grandes dosis de innovación, coraje personal y sentido de la decencia. No
hay tiempo para mirar atrás, por hermoso que pueda ser nuestro reencuentro. Al
escribir este artículo -el primero que firmo desde que hace siete meses
sufriera un desdichado «accidente laboral»-, yo ya he colocado definitivamente
mis ilusiones al otro lado de la valla. Usted, lector, que ha cogido este
ejemplar tal vez como quien llega de visita y asoma la cabeza, tiene la oportunidad
de hacer lo propio.
No se
conforme. Únase a nosotros. Tome lo que es suyo.
Por su interés para muchos de mis alumnos, reproduzco un artículo de Virtudes Sánchez, elaborado en base a una entrevista que me hizo este verano y la opinión de otros profesionales como Enrique Dans y Carlos Sánchez Olea.
Además incluyo una infografía de Hotwire sobre este mismo tema.
Abusar de las notas de prensa puede provocar un efecto
contrario al que deseas. Si quieres llamar la atención de los medios de
comunicación, recurre a esta herramienta solo cuando tengas algo
importante de lo que informar. En ese caso, presta atención a la
redacción. Adapta tu mensaje al medio y no te olvides de mantener una
relación personal con los periodistas. En este practicograma te damos
algunas claves que deberías tener en cuenta.
La mayoría de las notas de prensa ni se publican ni se atienden.
"Una nota de prensa no sirve para nada. Un periodista recibe
en España una media de 150 notas de prensa diarias. El 80% están mal
escritas", afirma Arturo Gómez Quijano, profesor en la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense y de IE Business School. Quijano, socio fundador de zonawebste!, asegura que "la mayoría de las notas que se envían ni se tienen en cuenta ni se llegan a publicar donde interesa a quien las envía".
Igual de escéptico con este sistema se muestra el profesor Enrique Dans, quien en su artículo titulado 'Y en lugar de las notas de prensa... ¿qué?' explica la necesidad de conocer los intereses de los periodistas antes de enviar un correo electrónico: "Todos
somos frikis de algo, solo tienes que encontrar a los que lo son de las
cosas que tú cuentas, e intentar hablar con ellos. Educadamente, no
asaltando su buzón".
Si crees que enviar una nota de prensa significa que tu escrito
aparecerá reflejado en los medios de comunicación al día siguiente, te
equivocas. Antes de ponerte a redactar, plantéate si esta es la mejor
forma de alcanzar tus objetivos.
El asunto debe llamar la atención del periodista.
Uno de los errores más comunes a la hora de escribir una nota de
prensa es llamarla precisamente así. Cuando un periodista recibe un
correo bajo el asunto 'Nota de prensa' lo más probable es que no lea el
contenido y mande el correo directamente a la carpeta de spam. Para evitarlo, busca un título atractivo y personalizado.
"El asunto debe adaptarse al grupo de interés. Un mismo mensaje
puede ser relevante para los consumidores, los inversores, los
trabajadores... hay que analizar cómo afecta lo que transmitimos a cada
grupo e intentar atraerlos en la nota de prensa", explica Carlos Sánchez Olea, vicepresidente de la Asociación Española de Directivos de Comunicación (Dircom) y presidente de Atenea Comunicación.
El asunto es fundamental en las notas de prensa. Según el profesor Arturo Gómez Quijano este debe ser "breve, conciso y atractivo". Por otra parte, debe contener "una novedad, una teoría que además se pueda tuitear".
Adapta el formato al tipo de medio al que quieres llegar.
Utilizar una misma nota de prensa para todos es un error grave. Si
quieres influir en los medios de comunicación debes adaptar tus mensajes
no solo en cuanto al contenido sino también en la forma.
Nunca envíes un texto igual a todos los medios y mucho menos si te
interesa llegar tanto a periódicos en papel, como diarios digitales,
radios y cadenas de televisión.
"Es imprescindible enviar notas diferentes a los medios audiovisuales", explica Gómez Quijano, quien pone como ejemplo el caso de la organización terrorista ETA. "Ellos siempre mandan vídeos para que aparezcan en la televisión", añade.
Aunque requiera más trabajo, es clave que incluyas un audio si te
diriges a radios o un 'link' si quieres influir en los diarios
digitales. Así podrán enlazar a los documentos que les parezcan
relevantes para que sus lectores accedan a la información.
Si no hay noticia, no envíes una nota de prensa.
El abuso que se ha hecho de las notas de prensa ha reducido su
efectividad. Todos los expertos consultados coinciden en la necesidad de
reducir su uso a los momentos en los que estés en condiciones de dar
una noticia. Si no hay algo nuevo que puedas aportar, no molestes.
"A un periodista no le gusta que le manden cosas intrascendentes", afirma Carlos Sánchez Olea, viceperesidente de Dircom y presidente de Atenea Comunicación. "Si les mandas exclusivas te lo agradecerán, pero si les envías notas sin información, no te harán caso", indica.
En su blog, el profesor
Enrique Dans refleja sin tapujos el pensamiento de los periodistas o
editores que reciben notas que no incluyen noticias importantes: "Que
un directivo haya sido promocionado o que os hayan dado el premio del
certamen de nosequé, aunque en vuestra empresa os parezca la novena
maravilla del mundo, no suele interesarnos".
Debe tener un saludo personalizado y un titular atractivo.
Si no conoces a la persona a la que te diriges o no sabes quien va a
leer tu texto comienza la nota de prensa con un saludo neutro pero
educado. Evita expresiones del tipo: "Buenos días amigo/a" o "Querido
redactor/director del medio informativo". Introducciones como esta
pueden arruinar tu trabajo.
En el caso de que conozcas el nombre de la persona que va a recibir
la nota, saluda sin tapujos de forma sencilla y directa. Por ejemplo:
"Buenos días señor Pérez". De esta manera puedes llamar la atención del
receptor.
Por su parte, el titular debe incluir información relevante. "El contenido del titular es el 50% del valor de la nota de prensa",
explica el profesor Arturo Gómez Quijano. Si trabajas en una
organización de consumidores, por ejemplo, incluye un titular preciso e
informativo del tipo: "Los hogares gastarán 600€ más al año por la
subida del IVA".
Gómez Quijano destaca la importancia de otros aspectos como el lugar y
la fecha, el membrete, el logo y el sello de la empresa que envía la
nota de prensa. "Si no tiene todo esto, no pasará el filtro", avisa.
El contenido debe ser breve y directo.
"El contenido de una nota de prensa debe adelantar un hecho
que va a ocurrir y que es relevante para el medio al que se la envías y a
su audiencia", destaca el profesor Gómez Quijano. Una vez
cumplida esa premisa, revisa que tu texto sea breve, conciso, directo y
que el lenguaje sea el propio de los medios de comunicación.
"La claridad es imprescindible en una nota de prensa", indica el vicepresidente de Dircom, Carlos Sánchez Olea. Puedes ser claro, conciso y directo en tres párrafos. "Como mucho una página de Word", añade Gómez Quijano quien recuerda que, al igual que en los artículos periodísticos, "el primer párrafo de la nota de prensa debe incluir toda la información que se quiere transmitir".
Incluye un teléfono de contacto y ponte a disposición del periodista.
Por otra parte, al final del texto es recomendable incluir un
resumen de la empresa que responsa a las preguntas ¿quiénes somos? y ¿a
qué nos dedicamos? Es imprescindible que aparezca el nombre de una
persona con la que contactar que esté disponible en cualquier momento.
Mejor incluir un teléfono móvil y no un fijo y estar dispuesto a atender
todas las llamadas de la prensa con amabilidad y diligencia.
"Si un periodista te necesita o le interesa tu información, te llamará. Si no te localiza puede llamar a tu competencia", indica el profesor Gómez Quijano. Para evitar que esto ocurra, incluye expresamente una invitación a hablar más.
Envía el mensaje a la persona correcta.
Para que los medios de comunicación tengan en cuenta una nota de
prensa es imprescindible que esta llegue a la persona correcta. Si
mandas un texto que habla sobre Salud al redactor jefe del área de
Deportes, es probable que ni le haga caso ni la reenvíe a la persona
encargada.
Si además envías notas de prensa de forma indiscriminada a las
personas que no tienen nada que ver con el asunto que abordas en tu
texto, tus correos electrónicos pueden acabar en la carpeta de 'spam'
automáticamente. De esta forma, si un día envías una nota de prensa que
sí afecte a la persona que ha recibido las anteriores, quizá no le
llegue. Por tanto, ten cuidado y asegúrate de quienes son los
receptores.
Aprovecha el factor 'oportunidad'.
Busca el momento más adecuado para enviar la nota de prensa. La
hora es importante. Es necesario adaptarse a los horarios de los
periodistas. "Conocer los horarios de los medios y saber cuándo hay una opciones de entrar y cuando no es fundamental", explica el profesor de la Universidad Complutense, Arturo Gómez Quijano.
En la misma línea, Carlos Sánchez Olea, vicepresidente de Dircom, destaca la importancia del "factor oportunidad". "Enviar
una nota en un momento en el que la atención está en un asunto de
actualidad como los efectos de un terremoto, por ejemplo, sería un
error", destaca.
Salvo excepciones, el mejor momento para enviar una nota de prensa es
hacerlo entre semana en horario de mañana. Dependiendo del sector y del
tipo de medio será más conveniente hacerlo a primera o a última hora.
En todo caso, si quieres comunicar un asunto de urgencia (ejemplo: un
accidente de tren con heridos o fallecidos) debes hacerlo lo antes
posible y poner la hora en un lugar donde se pueda ver claro. Después
podrías necesitar enviar otras notas para actualizar la información.
Usa las relaciones personales y las nuevas tecnologías.
No olvides mantener una relación lo más directa posible con los
periodistas. Trata de conocerlos y de que te conozcan. De esta forma
influirás más en ellos y tus notas tal vez sean atendidas.
Usa las nuevas tecnologías a tu disposición. Envía un mensaje por WhatsApp, un SMS
o haz una llamada de teléfono de vez en cuando. Eso sí, no caigas en
dirigirte a él solo para preguntar si ha recibido el correo que le has
enviado porque se pondrá nervioso. Sé inteligente y utiliza tus habilidades personales para conseguir tu objetivo.
Por su interés, reproduczco la columna de Luis Oz ("El Oyente) titulada "Informar sobre crisis", publicada en El Mundo, el domingo 14 de abril de 2013, sobre el IV Encuentro Gabinetes vs. Periodistas, organizado por los alumnos del curso de experto de Gabinetes de Comunicación, de la Universidad Complutense de Madrid.
¿Se sabe por qué murieron las cinco jóvenes en el Madrid
Arena? «Por supuesto, el lugar no estaba preparado para estas fiestas»,
responde Bruno García (El País). «Aún no se sabe», afirma Javier
Castellanos, experto en comunicación institucional.
¿Qué ha cambiado en la gestión de crisis y en la forma de
contarlas en los medios? ¿Qué aportan o quitan las redes? ¿Se informa
mejor o peor? ¿Cómo es la relación entre periodistas y militares
españoles en las guerras de ayer (Golfo, Balcanes…) y de hoy (Mali,
Siria…)? A estas y otras preguntas respondieron profesores, periodistas,
portavoces y expertos en el encuentro Gabinetes & Periodistas 2013
organizado el jueves en la Facultad de CCII de la Complutense por el
equipo de Arturo Gómez Quijano, Agustín Martínez de las Heras e Isabel
Martín.
«Las empresas, con la crisis, han recortado también los
presupuestos en comunicación y, a diferencia de los EEUU, en España hay
poca gente que sepa gestionar crisis on line», declaró el profesor
Enrique Alcat. «Predomina una cultura que coloca a los sociólogos entre
el que manda y los responsables de la comunicación en muchas empresas»,
añadió la profesora Yolanda Martínez.
¿Fue un acierto de Zarzuela la explicación del Rey tras el
patinazo de los elefantes? «Magnífico» (Bruno Gacía). «Un desastre, pasó
a la historia como la primera vez que el Rey pide perdón, cosa que no
hizo» (Carmelo Machín, ex corresponsal de TVE).
«En Bosnia, cuando llegamos los soldados españoles, no había
ningún problema con los periodistas», dijo el teniente coronel Manuel
Rodríguez, del Ejército de Tierra. «El desastre llegó con Irak. El
mensaje del gobierno no caló, la población no apoyó la intervención y
comenzó el desencuentro». En el último año han mejorado las cosas.
Defensa ha vuelto a acoger a empotrados en Afganistán y la margarita
-guerra o no guerra- se ha deshojado. «Se viaja casi exclusivamente a
donde quieren los gabinetes», señaló Joaquín Vidal, de Interviú.
«Lo más complicado es proteger a las víctimas de los medios»,
reconoció Juan Luis Dorado, de la AVT. «Se puede hacer mucho daño sin
buscarlo». «Pero la solución no es ocultarlo por principio», advirtió
Machín. «En el genocidio de Ruanda no se reaccionó hasta que llegaron a
Occidente las imágenes terribles de las víctimas asesinadas con
machetes».
La distancia corta: comunicación con individuos Comunicar es cosa de dos: Conozca al otro. (El otro es el que no es usted)
(Imagen: campaña de Correos de Australia)
Antes incluso de salir de su oficina, o de su
casa, a encontrarse con el otro, ya debería tener alguna
información sobre él. La comunicación es cosa de dos y
el otro es el que no es usted.
Con frecuencia nos encontramos interlocutores
que durante su comunicación demuestran que no tienen
ningún interés en nosotros. Quizá ellos no lo pretendan,
pero es lo que nosotros percibimos. Se trata de personas
que se escuchan a sí mismas y que cuando están calladas
no están escuchando, sino esperando el momento para
volver a intervenir en la conversación.
No debemos caer en este error que es más
frecuente de lo que suponemos y muchas veces es
inconsciente. Una manera de combatirlo es intentar
obtener previamente alguna información sobre la persona
con la que nos vamos a encontrar.
¿Quién es? ¿Cuál es su edad? ¿Cómo se llama?
¿De dónde procede? ¿Dónde trabaja? ¿Cuál es su posición?
¿Dónde nació? ¿Cuáles son sus principales intereses?
¿Dónde estudió? ¿Qué aficiones tiene? ¿Está casado?
¿Tiene hijos? ¿Cuántos y de qué edades? Cualquier cosa
es mucho cuando no se sabe nada de una persona, con la
que nos vamos a comunicar. Simplemente el lugar y fecha
de nacimiento, sus coordenadas de espacio y tiempo,
nos proporcionan una valiosísima información sobre su
generación, experiencia y vivencias. Aprovéchela.
Comunicación para ejecutivos (2ª edición), pág. 27.
DIARIO DE FERROL, sábado 12 de junio de 2010 REDACCIÓN > FERROL
El experto en comunicación ferrolano Arturo Gómez Quijano presentó ayer en la Fundación Caixa Galicia su obra “Comunicación para ejecutivos. Las tres distancias de la comunicación en las organizaciones” (Ediciones Internacionales Universitarias) en la que desgrana las claves de la expresión verbal y no verbal. El autor repasó su vida y su vinculación con el mundo de la comunicación a través de diapositivas y aseguró, parafraseando a Teresa de Calcuta, que “la comunicación es la primera necesidad del ser humano”.
Gómez estuvo acompañado por el catedrático Jaime Rodríguez Arana, el consultor y socio Jesús Centenera y el director de Diario de Ferrol, Germán Castro. Fue este último quien se encargó de introducir el acto y presentar a los miembros de la mesa, dijo que Diario de Ferrol estaba presente por un doble motivo: por una parte, porque además de cumplir con su objetivo fundamental, que es sacar el periódico todos los días a la calle, el rotativo ferrolano “ha venido llevando más allá su compromiso actuando como palanca dinamizadora de la vida cultural de la ciudad”. En este contexto, explicó las distintas iniciativas que puso en marcha a lo largo de los once años de vida. De otro lado, aseguró, “porque quiere compartir con Arturo Gómez Quijano el orgullo de ser ferrolano patente en el deseo de venir a su ciudad natal a presentar “Comunicación para ejecutivos”.
El director de Diario de Ferrol señaló la importancia del nacimiento de un libro, reafirmándose en su valor “sobre todo en este momento en el que los agoreros predicen que al papel le queda poca vida”. Añadió que un soporte digital “no podrá relevar a un producto tangible que activa los cinco sentidos”, aunque reconoció que la revolución tecnológica imponía la revisión de los formatos actuales.
Asimismo, acerca del libro “Comunicación para ejecutivos” señaló que “es una obra de muy fácil lectura, con un lenguaje directo, lejos de cultismos y tecnicismos, originalmente concebido ya que cada página es un capítulo”. Finalmente, Germán Castro manifestó que el libro, aunque se dirigía a un sector concreto, era de gran utilidad para otros sectores como el de los medios de comunicación “e incluso para los ciudadanos en general que encontrarán en la obra muchas claves que enriquecerán su opinión y su capacidad de discernimiento”.
Comunicador.
Autor del libro "Comunicación para ejecutivos" y del concepto "Las tres distancias de la comunicación en las organizaciones".
Profesor asociado de la Universidad Complutense de Madrid, de grado y postgrado, en ESIC-ICEMD, CECO, ESERP y en otras escuelas de negocio y universidades de prestigio.
Doctor en Periodismo.
Consultor de estrategia desde la comunicación.
Investigador de mercados.
Formador para ejecutivos.
Periodista y escritor.
Es un descubrimiento, no un invento. Cuando comunicamos lo hacemos siempre con otro. Si no hay otro no hay comunicación propiamente dicha. La distancia que nos separa del otro es tan importante, que hace que la comunicación varíe. En función de la distancia que nos separa de nuestro interlocutor, utilizaremos unas técnicas u otras, necesitaremos unas habilidades u otras, unos instrumentos u otros. Es esa distancia la que define el tipo de comunicación, más allá del número de personas, el tipo de público o los medios que empleamos. La distancia cambia la comunicación. Y para cada una, hay una técnica específica. ¿Y cuáles son esas tres distancias? Pues la distancia corta, la distancia media y la distancia larga.
La distancia corta
Ilustración: José Mª Quijano
La distancia corta
La distancia corta es aquella en la que se desarrolla la comunicación interpersonal, la que realizamos con individuos, cara a cara, muy próximos, muy cercanos físicamente. Personas con las que interactuamos, que podemos tocar, sentirles respirar, verles reaccionar ante nuestros mensajes y nosotros a los de ellos.
La distancia media
Ilustración: José Mª Quijano
La distancia media
La distancia media es aquella en la que habitualmente nos encontramos en la comunicación que realizamos ante grupos, ante un público. Es decir, toda aquella comunicación en la que, aún habiendo presencia física y contacto con individuos, no se comunica con ellos personalmente sino a través de un grupo que actúa e interacciona como tal.
La distancia larga
Ilustración: José Mª Quijano
La distancia larga
La distancia larga, es aquella comunicación que se realiza para audiencias. No hay contacto físico, lo hay a través de un medio. Es ésta la más compleja de todas, la que más se escapa de nuestro control, la menos natural, a la que más tememos.